CONÓCEME


Nací el 11 de agosto de 1973, Alcobendas (Madrid). Licenciado en Ciencias Empresariales, especialidad Contabilidad, por la Universidad Autónoma de Madrid.


Soy un hombre emprendedor, tímido, paciente, que tiene una pasión, la política. De pequeño, cuando me preguntaban qué quería ser, siempre contestaba: presidente del Gobierno. Ahora me gusta la municipal, porque estoy cerca de la ciudadanía y tengo la oportunidad de resolver sus problemas.


Una pasión inevitable

Debe tener origen en la familia de mi padre. Mi abuelo, el señor Dionisio, fue carabinero de la República Española y militante comunista y al terminar la Guerra Civil sufrió las consecuencias en un campo de concentración. Mi padre siempre ha pertenecido a un sindicato de clase y yo crecí escuchando a Serrat.

Mi hermana Pilar y yo vivimos el inicio de la Transición por el televisor pero en la mente nos quedaron grabadas imágenes como la primera victoria de Felipe González. Recuerdo que la gente iba por la calle satisfecha con ilusión por cambiar las cosas. Tengo suerte por pertenecer a una generación que ha vivido los mejores 30 años de la historia de España.


Llega la militancia

Decidí entrar en el PSOE porque es un partido de izquierdas. Primero en las Juventudes Socialistas, allá por 1992, con otros compañeros que queríamos refundarlas en Alcobendas. Después, cuando tuvieron fuerza e independencia, pasamos al Partido para continuar adelante.


La familia

Es muy importante para mí. Tengo una familia muy a la italiana, donde padres, abuelos, tíos… son fundamentales.
Ahora he creado la mía con Cristina, mi mujer. Tenemos una hija, Claudia, que es algo muy especial. Tener mi propia familia me da tranquilidad, la política exige mucha dedicación y genera tensión por eso regresar a casa cada día es recuperar un tiempo de paz.

 



Recuperar el prestigio de la política

La política es algo más que gestionar una ciudad, es una vocación. Sin embargo, está vilipendiada por ambiciones de algunos políticos con los que tenemos que ser muy duros.

Uno de mis objetivos es recuperar la dignidad de la política, explicar a la ciudadanía que los políticos somos ciudadanos que, por un tiempo, nos convertimos en gerentes de los intereses comunes y que dejamos de serlo cuando ellos deciden y volvemos a ser sólo ciudadanos.


Cuando entré en política, mi padre me dijo “tienes que ser capaz de mirarte al espejo cada día y reconocerte, y cuando salgas debes seguir reconociéndote”.


Mis principales valores

La amistad, la lealtad, la solidaridad. La amistad es un sentimiento básico. Al final de la vida sólo quedan la familia, los amigos y los recuerdos. Cuando llega la muerte, algo que no me da miedo y asumo con normalidad, sólo recuerdas a las personas que quisiste, los momentos felices y con quién los viviste…


Un compromiso con los vecinos

Ese es mi reto, comprometerme con la ciudadanía para seguir construyendo la ciudad. 28 años de gobiernos socialistas en Alcobendas es la base para elaborar una alternativa real y actual, que demuestre lo mal que lo está haciendo el Partido Popular. Entre otras cosas, porque Ignacio García de Vinuesa no se cree esta ciudad y la gobierna a golpe de ocurrencias que surgen en reuniones con concejales que no viven en Alcobendas, por eso cuando las bajan al terreno fallan estrepitosamente.



La publicidad del alcalde


Lo más importante de un político es la credibilidad. Puedes engañar a unos pocos por un tiempo, pero no puedes engañar a muchos durante mucho tiempo. Vinuesa ha llegado a la alcaldía envuelto en un paquete de campañas de publicidad como un producto comercial, pero si mientes terminan pillándote.

Mi experiencia de gobierno me demuestra que la gente no quiere que le digas que vas a resolver su problema cuando sabes que no es posible, que hagas demagogia con sus cuestiones vitales.


Otro proyecto es posible


Los Socialistas de Alcobendas estamos elaborando un proyecto consistente que busca la implicación de la ciudadanía. En las últimas elecciones, el PP insistía en que Alcobendas ya está hecha. No es cierto, hay que mejorar la educación en valores, la solidaridad entre barrios, la convivencia, el cuidado del Medio Ambiente, aumentar las oportunidades de los ciudadanos… no dejemos que Vinuesa nos engañe. La izquierda tiene que liderar el nuevo reto de construir ciudadanía con la ayuda de los vecinos que quieren implicarse en su ciudad, gente que cree que la política es la unidad de los intereses de todos, no de unos pocos.
Este mundo no es justo… trabajemos para que lo sea. En Alcobendas tenemos que empezar a cambiar las reglas del juego, para que las ciudades no se midan por el PIB, sino por valores que benefician a las personas.

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