miércoles, 14 de marzo de 2018

Todos los días deben ser 8 de marzo


El pasado 8 de marzo la sociedad española ofreció un ejemplo modélico de movilización por la igualdad entre hombres y mujeres. La tradicional fecha para reivindicar la igualdad efectiva rompió todos los moldes, y cientos de miles de personas, tanto mujeres como hombres, salimos a la calle en toda España, también en Alcobendas, para reivindicar un futuro diferente para la mitad más desfavorecida de la población, que es la femenina.

Las mujeres sufren, además de una violencia machista injustificable que hay que derrotar cuanto antes, más paro, más pobreza, y tienen menos oportunidades laborales y para hacer carrera profesional. Se sigue defendiendo en muchos ámbitos sociales que las mujeres no pueden asumir grandes responsabilidades porque eso sigue siendo ‘cosa de hombres’. Eso, además de injusto, es falso. Las mujeres están hoy más preparadas que nunca. Las mejores notas y la mayoría de las plazas universitarias llevan un nombre femenino. El mundo está cambiando, y la sociedad empieza a exigir que esos cambios se hagan realidad.

Mientras tanto, tenemos un presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que no se atreve ni siquiera a criticar la injusta brecha salarial. Es la expresión de una derecha que no se atreve a defender sin excusas los derechos de las mujeres a vivir una vida en igualdad de condiciones que los hombres. No se atreven porque tienen miedo al cambio y a que las cosas ya no sean como antes. No se dan cuenta de que la vida es un constante movimiento, y que, si nos quedamos quietos demasiado tiempo, perdemos oportunidades que muy difícilmente volverán a presentarse.

El pasado 8 de marzo demostró que la sociedad española no sólo está preparada, sino que reclama cambios urgentes e inmediatos. Uno de esos cambios es reconocer la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Los socialistas lo sabemos y lo llevamos en nuestro ADN.

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